lunes, 3 de marzo de 2014

"Besos que te robé" capitulo uno

“Pirata de Amor”
Por la carretera cruza un conejo gris, tranquilo, sin percatarse de nada,  un motor se acerca rugiendo, el intenta no pisarle y por suerte, el conejo corre en la dirección de la vida, esa vida que el conductor por bueno que sea no aprecia. El sol brilla y en el cielo azul los pájaros en “V” traen el verano, el CD reproduce su canción preferida “A cualquier otra parte – Dorian”, le hace sonreír, una sonrisa que brilla a cualquier otra parte y que demuestra que hoy es más feliz.
El camino de regreso a casa es largo, eso a el no le importa, le gusta mucho conducir, el rugido del motor es algo que le tranquiliza, que le hace soñar, es algo que disfruta, y se concentra bastante cuando conduce y eso le da paz.
Piensa en el tiempo que a pasado en Madrid estudiando la carrera, se alegra de poder haber terminado, estaba solo y siempre estudiando. El aprecia mucho a sus padres, a sus amigos, siempre han sido lo mejor para el, son los que le han enseñado a apreciar la vida, los que le han apoyado desde que puede recordarlo, es lo malo que tiene crecer, que no te acuerdas del momento en que abriste los ojos y vistes a quienes te recibían con tanto amor al mundo, esas personas que sin conocerlas las empezaste a querer desde que tu corazoncito empezó a latir. De ahí viene que le guste tanto conducir, porque le hace descubrir lo mas sencillo de la vida, lo mas bonito.
El mundo está en sintonía con el, parece que todo se adapta a el y lo sabe y para demostrarlo justamente suena: Será – El Canto Del Loco.
Sigue conduciendo esa carretera de regreso, los kilómetros son pasos de felicidad, esa carretera en sus curvas le hace volar su imaginación, le hace sentirse más cercano de ser feliz. Piensa como será todo, si ¿será igual que antes? Es lo que más le ilusiona, vivir con amor. Acelera siendo prudente, quiere llegar cuanto antes, quiere dejar la soledad atrás, ahora es libre ya nada le puede volver a echar atrás y ese coche con todas sus ganas, con toda su furia de motor se abalanza sobre el duro alquitrán y sus curvas que quieren marear pero que con el hoy nadie puede quitarle la felicidad de volver. Los kilómetros se cuelan ahora mas deprisa por el cuentakilómetros, pero ya le quedan muy pocos y ese motor rugiente y veloz deja de rugir y los frenos le hacen bajar su revolución. Ya está en su pueblo, en el que ha crecido y el que tanto echa de menos. Todo cuanto ve le alegra el corazón, había echado mucho en falta volver.
Llega a casa contento, aparca y los busca, están esperándole en el salón sentados en el sofá, leyendo y sin percatarse de su presencia los dice contento.
-Eo que e aprobado todo.
Le abrazan, contentos de su hijo  al ver aprobado todas las asignaturas, pero más le dan la enhorabuena por las buenas notas que su pequeño ha sacado.
Entre besos abrazos y achuchones reciben a su hijo, escuchándole anécdotas sobre el curso, de lo que a hecho cada día y tantas cosas que sus padres se alegran tanto de escuchar. Y después de todo aquello les dice:
-¿Oye no tenéis un poquito de hambre?
Se quedan sorprendidos, están tan contentos que se han olvidado de todo por completo.
-Pero bueno Carla si son ya las cinco y aun no hemos comido.
-Si venga vamos a comer y nos sigues contando.
Comen la rica tortilla de patatas con pimientos entre risas comentando esto y aquello del día, algo que suena muy bien en cada rincón.
Llevaba el muchísimo tiempo queriendo volver a estar en esos grandes momentos con sus padres, se siente tan feliz, los encanta reír y disfruta mucho con ellos. Por muy mayor que se haga a sus padres los quiere mucho y quiere seguir así, sobre todo reír con ellos.
Terminaba el de recoger con sus padres cuando se extrañaba porque sus padres cuchicheaban mientras él seguía ablando.
-Oye si os aburro me voy y recogéis vosotros solos e. Dice el riendo.
-Que pasa no quieres que te enseñe tu regalo. Le dice su padre con entusiasmo.
Con ojos como platos, no se esperaba nada de un regalo ¿Qué será?
Sus padres le dejan allí, plantado, cada uno por un lado riendo fastidiándole y haciéndole de rabiar y riéndose por toda la casa, jugando a ese juego inesperado.
Su padre por el salón, su madre atravesando el pasillo y entrando en la habitación. El sigue a su padre y se le va escapando, corren por el pasillo, su padre se mete en la habitación y choca con la madre que estaba escondida. Los agarra corriendo y los hace rendirse.
-No, venga decidme ya que es que me muero de ganas.
Los dos a coro le dicen ummm.....: ¡ENCUENTRALO!
Corre como loco por toda la casa sin encontrar nada, hasta que se para y piensa donde más mirar.

-Ya sé dónde buscar. Y corre como loco al garaje, encontrando lo que tanto tiempo llevaba queriendo tener.

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