“Pirata de Amor”
Por
la carretera cruza un conejo gris, tranquilo, sin percatarse de nada, un motor se acerca rugiendo, el intenta no
pisarle y por suerte, el conejo corre en la dirección de la vida, esa vida que
el conductor por bueno que sea no aprecia. El sol brilla y en el cielo azul los
pájaros en “V” traen el verano, el CD reproduce su canción preferida “A
cualquier otra parte – Dorian”, le hace sonreír, una sonrisa que brilla a
cualquier otra parte y que demuestra que hoy es más feliz.
El
camino de regreso a casa es largo, eso a el no le importa, le gusta mucho
conducir, el rugido del motor es algo que le tranquiliza, que le hace soñar, es
algo que disfruta, y se concentra bastante cuando conduce y eso le da paz.
Piensa
en el tiempo que a pasado en Madrid estudiando la carrera, se alegra de poder
haber terminado, estaba solo y siempre estudiando. El aprecia mucho a sus
padres, a sus amigos, siempre han sido lo mejor para el, son los que le han
enseñado a apreciar la vida, los que le han apoyado desde que puede recordarlo,
es lo malo que tiene crecer, que no te acuerdas del momento en que abriste los
ojos y vistes a quienes te recibían con tanto amor al mundo, esas personas que
sin conocerlas las empezaste a querer desde que tu corazoncito empezó a latir.
De ahí viene que le guste tanto conducir, porque le hace descubrir lo mas
sencillo de la vida, lo mas bonito.
El
mundo está en sintonía con el, parece que todo se adapta a el y lo sabe y para
demostrarlo justamente suena: Será – El Canto Del Loco.
Sigue
conduciendo esa carretera de regreso, los kilómetros son pasos de felicidad,
esa carretera en sus curvas le hace volar su imaginación, le hace sentirse más
cercano de ser feliz. Piensa como será todo, si ¿será igual que antes? Es lo
que más le ilusiona, vivir con amor. Acelera siendo prudente, quiere llegar
cuanto antes, quiere dejar la soledad atrás, ahora es libre ya nada le puede
volver a echar atrás y ese coche con todas sus ganas, con toda su furia de
motor se abalanza sobre el duro alquitrán y sus curvas que quieren marear pero
que con el hoy nadie puede quitarle la felicidad de volver. Los kilómetros se
cuelan ahora mas deprisa por el cuentakilómetros, pero ya le quedan muy pocos y
ese motor rugiente y veloz deja de rugir y los frenos le hacen bajar su
revolución. Ya está en su pueblo, en el que ha crecido y el que tanto echa de
menos. Todo cuanto ve le alegra el corazón, había echado mucho en falta volver.
Llega
a casa contento, aparca y los busca, están esperándole en el salón sentados en
el sofá, leyendo y sin percatarse de su presencia los dice contento.
-Eo
que e aprobado todo.
Le
abrazan, contentos de su hijo al ver
aprobado todas las asignaturas, pero más le dan la enhorabuena por las buenas
notas que su pequeño ha sacado.
Entre
besos abrazos y achuchones reciben a su hijo, escuchándole anécdotas sobre el
curso, de lo que a hecho cada día y tantas cosas que sus padres se alegran
tanto de escuchar. Y después de todo aquello les dice:
-¿Oye
no tenéis un poquito de hambre?
Se
quedan sorprendidos, están tan contentos que se han olvidado de todo por
completo.
-Pero
bueno Carla si son ya las cinco y aun no hemos comido.
-Si
venga vamos a comer y nos sigues contando.
Comen
la rica tortilla de patatas con pimientos entre risas comentando esto y aquello
del día, algo que suena muy bien en cada rincón.
Llevaba
el muchísimo tiempo queriendo volver a estar en esos grandes momentos con sus
padres, se siente tan feliz, los encanta reír y disfruta mucho con ellos. Por
muy mayor que se haga a sus padres los quiere mucho y quiere seguir así, sobre
todo reír con ellos.
Terminaba
el de recoger con sus padres cuando se extrañaba porque sus padres cuchicheaban
mientras él seguía ablando.
-Oye
si os aburro me voy y recogéis vosotros solos e. Dice el riendo.
-Que
pasa no quieres que te enseñe tu regalo. Le dice su padre con entusiasmo.
Con
ojos como platos, no se esperaba nada de un regalo ¿Qué será?
Sus
padres le dejan allí, plantado, cada uno por un lado riendo fastidiándole y
haciéndole de rabiar y riéndose por toda la casa, jugando a ese juego
inesperado.
Su
padre por el salón, su madre atravesando el pasillo y entrando en la
habitación. El sigue a su padre y se le va escapando, corren por el pasillo, su
padre se mete en la habitación y choca con la madre que estaba escondida. Los
agarra corriendo y los hace rendirse.
-No,
venga decidme ya que es que me muero de ganas.
Los
dos a coro le dicen ummm.....: ¡ENCUENTRALO!
Corre
como loco por toda la casa sin encontrar nada, hasta que se para y piensa donde
más mirar.
-Ya
sé dónde buscar. Y corre como loco al garaje, encontrando lo que tanto tiempo
llevaba queriendo tener.


No hay comentarios:
Publicar un comentario